humana compasión y amor

”el
propósito de la vida no es felicidad sino experiencia"…


Ningún hombre ama a Dios si aborrece a sus semejantes,
Quien pisotea el corazón o el alma de su hermano;
Quien busca encadenar, nublar o ensombrecer la mente
Con miedos del infierno, no ha percibido nuestra meta.
Dios nos envió todas las religiones benditas
Y Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida,
Para dar descanso al de pesada carga
Y paz para el dolor, el pecado y la lucha.
Contemplad al Espíritu Universal que ha llegado
A todas las iglesias, no a una solamente;
En la mañana de Pentecostés una lengua de fuego
Rodeando a cada apóstol como un halo brilló.
Desde entonces como buitres famélicos y voraces,
Hemos combatido a menudo por un nombre sin sentido,
Y buscado dogmas, edictos o credos,
Para enviarnos los unos a los otros a la hoguera.
¿Está Cristo dividido entonces? ¿Fue Pedro o Pablo,
Para salvar al mundo, clavado al madero?
Si no, ¿por qué, entonces, tales divisiones?
El amor de Cristo abarca tanto a vosotros como a mí.
Su puro dulcísimo amor no está confinado
Por credos que segregan y levantan una muralla.
Su amor envuelve y abraza a toda la humanidad,
No importa lo que nosotros nos llamemos de Él.
Entonces, ¿por qué no aceptar Su palabra?
¿Por qué sostenemos credos que nos separan?
Sólo una cosa importa ser oída;
Que el amor fraterno llene todos los corazones.
Sólo hay una cosa que el mundo necesita saber,
Sólo hay un bálsamo para todos los dolores humanos,
Sólo hay un camino que conduce hacia los ciclos,
Este camino es: humana compasión y amor.
--Max Heindel

ver vídeo: CREDO o CRISTO

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del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel

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CONCEPTO ROSACRUZ DEL COSMOS

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Max Heindel

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sábado, 24 de octubre de 2015

Máquinas versus personas VII

     
  
    VII. Máquinas versus personas

                Vivimos en una época de alta tecnología en la cual hemos desarrollado máquinas que ven (cámaras), que oyen (grabadoras magnetofónicas) y que hablan (equipos de sonido); máquinas que plantan, cultivan, riegan y cosechan; máquinas que facilitan los procesos industriales, que se desplazan por el suelo (automóviles) y por el aire (aviones), máquinas que ejecutan procesos lógicos (ordenadores). Estos logros han llevado a muchos a preguntarse si es posible construir máquinas que hagan todo lo que los humanos podemos hacer; muchos investigadores han trabajado con el objetivo de construir máquinas capaces de rivalizar con el hombre. Aunque estas tentativas han producido máquinas con sorprendentes capacidades, también han encontrado problemas de difícil solución. Hurbert L. Dreyfus realizó un estudio profundo de las limitaciones de las computadoras (y por extensión, de las máquinas que ellas controlan) en su libro Lo que las computadoras no pueden hacer. Él señala que las áreas principales en las que las computadoras son incapaces de competir con los humanos son:

     1) Captar un propósito y obrar con él.
     2) Captar una imagen global y hacer que todas las partes encajen en el conjunto.
    3) Completar detalles no vistos o no especificados mediante un sentido de la globalidad.
     4) Decidir qué es relevante e ignorar lo irrelevante.
     5) Captar similitudes entre diferentes situaciones.

                 Los clarividentes están en disposición de dar información adicional referente a por qué las máquinas no pueden hacer ciertas cosas que los humanos sí podemos. Los clarividentes perciben que además del cuerpo físico denso, el ser humano tiene un cuerpo vital, un cuerpo de deseos, una mente concreta, un Espíritu Humano, un Espíritu de Vida y un Espíritu Divino. La máquina carece de esos cuerpos más sutiles así como del Triple Espíritu. Por
consiguiente, las máquinas no serán capaces de mostrar las capacidades propias de esos cuerpos y del Triple Espíritu operando a través del cuerpo denso. El trabajo del cuerpo vital sobre el cuerpo físico denso capacita a dicho vehículo para asimilar comida, excretar cualquier sustancia innecesaria, curarse y reproducirse. El cuerpo vital almacena, además, un registro no sólo de todo lo que la persona hace sino que también almacena los efectos que esos actos tienen sobre otras personas. Esos efectos serán sentidos a su tiempo por la persona que actuó de aquella manera y así las personas toman conciencia de sus obras y desarrollan un sentido de responsabilidad. El trabajo del cuerpo de deseos sobre los cuerpos denso y vital permite los sentimientos de amor y odio, de simpatía y antipatía, propósito y devoción. El trabajo de la mente capacita al individuo para crear una imagen global de una situación en la que las partes están interrelacionadas. La mente puede asimismo operar
intuitivamente (recogiendo ideas y sentidos no afirmados explícitamente) y creativamente.

            El Espíritu Humano, que mora en la Región del Pensamiento Abstracto, puede determinar qué normas de conducta deberían ser empleadas en diferentes circunstancias. Por ejemplo, las normas de conducta que alguien sigue en el trabajo pueden ser bien distintas de las normas de conducta seguidas en una fiesta. Lo que resulta apropiado en un lugar puede no ser apropiado en el otro. Los robots informáticos necesitan ser programados para trabajar con unas condiciones muy limitadas y específicas y no pueden trabajar fuera de las condiciones para las que fueron diseñados.

              El Espíritu de Vida proporciona una percepción intuitiva de lo correcto y de lo erróneo, de lo que está bien y mal, de lo que es valioso y de lo que es inútil. La sabiduría almacenada en el Espíritu de Vida es el extracto acumulado de las experiencias de muchas vidas en la Tierra. El Espíritu Divino proporciona la capacidad de decir "Yo quiero" y de actuar conscientemente y con iniciativa.

            Cuando los clarividentes leen el plan para la evolución futura de la humanidad nos explican que en el Periodo de Júpiter las personas desarrollarán la capacidad de dar cuerpos vitales a las máquinas que creen. En el Periodo de Venus, las personas desarrollarán la capacidad de añadir un cuerpo de deseos a las máquinas que creen. En el Periodo de Vulcano, las personas desarrollarán la capacidad de añadir una mente a las máquinas que creen. Será entonces cuando los sueños actuales de crear entes con vida, con sentimientos y con pensamientos se verán realizados. No obstante, los espíritus que habitarán esos cuerpos no serán creados por el hombre. Ya existen, y sencillamente usarán los cuerpos como habitaciones en las que trabajar y evolucionar.

         El mayor escollo para la gente en una era tecnológica no reside en la creación de supermáquinas. El ejercicio intelectual es bueno para la mente de las personas y las máquinas pueden asumir tareas que resultan bastante aburridas de hacer para los humanos. El mayor peligro reside en ver que las máquinas asumen algunas tareas humanas, inferir que los humanos solamente somos máquinas y, por tanto, pasar a tratar a los humanos como uno trataría una máquina. Debemos esforzarnos por tener siempre presente que las personas son destellos de Dios y merecen nuestro respeto e incluso admiración. Todos los seres humanos, no importa cuán ciegos parezcan mental o espiritualmente al presente, tienen un potencial infinito y mediante el proceso evolutivo llegarán un día a ser tan perfectos en el amor y la sabiduría y tan creativos como el mismo Cristo.

REFERENCIA
- Dreyfus, Hurbert L. What Computers Can´t Do. New York: Harper and Row,1979.

*
del libro Ciencia y Religión de Elsa M. Glover

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